Pueblos sin educación obligatoria

viernes, marzo 20, 2009 Izquierda Unida-Arcos 0 Comments

TRIBUNA LIBRE

Por sorprendente que pueda parecer, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía está procediendo a eliminar en los pueblos pequeños – en su mayoría rurales – la Educación Secundaria OBLIGATORIA. Conviene subrayar lo de “obligatoria” pues, paradójicamente, la “Consejería no se siente obligada” a facilitar el acceso a la educación que “para el conjunto de la población sí es obligatoria”.

La excusa es la supresión de los centros denominados Semi-D, que surgieron cuando, al aplicar la LOGSE y extenderse la educación obligatoria hasta los 16 años, en los colegios que impartían hasta octavo de EGB se conservaron los dos últimos cursos, equivalentes en principio a primero y segundo de ESO. Era previsible que esta situación provisional no se mantuviese; pero lo que resulta inadmisible es que se resuelva recortando, esto es suprimiendo cursos, en lugar de completando, esto es impartiendo en los pueblos la educación obligatoria (ESO) completa. Completar la ESO sería mucho más racional para una Andalucía que quiere ser moderna invirtiendo en educación.

Ante todo, hay que aclarar que no hay ninguna ley que obligue a suprimir 1º y 2º de ESO. Es solo cuestión de planificación, de diseño de una red de centros muy discutible que no tiene carácter de ley y que, por supuesto, no es inamovible. Insistimos. Lo racional es que cada municipio que tenga un número de alumnos razonable por curso (10,12…) imparta la educación obligatoria completa.

Las consecuencias de la supresión de 1º y 2º de ESO en municipios como Algar, las dos Zahara, El Gastor, Benamahoma, algunas pedanías de Jerez y otros son, en general, muy negativas. Se mete a niños de 11 años en un autobús por carreteras como las de la Sierra de Cádiz y se les recarga su horario con cerca de dos horas diarias de desplazamiento: ¿cuándo estudian y se divierten? Como el transporte escolar tiene un horario cerrado – normalmente coincide con el lectivo – los alumnos desplazados difícilmente podrán asistir a actividades extraescolares y/o de refuerzo, ni acogerse a eventuales programas de apertura del centro. Tampoco se facilita el contacto de los padres y madres con el centro educativo ni el seguimiento del proceso educativo de su hijo a través de la relación permanente con el tutor. (Por favor, que no se diga que pueden hacerlo “por vía telemática” pues eso es desconocer la realidad rural). Pero, sobre todo, lo peor es que todo lo anterior conduce inexorablemente a la vía del incremento del fracaso escolar. Hay datos que apuntan a ello en el caso de los alumnos ya desplazados de 3º y 4º de ESO. Los niños que se van a tener que desplazar desde los once años es más fácil que se desenganchen del sistema educativo. Y, a la larga, esos pueblos tendrán menos profesionales y menos universitarios y, en definitiva, menos capacidad para el progreso y peor calidad de vida. Y, a la larga, la despoblación.

No, ni la supuesta mejora de la calidad de la enseñanza – que nadie explica – ni el escaso grado de optatividad de los últimos cursos de la ESO justifican el desplazamiento de niños de once años a otros pueblos, en algunos casos situados a más de veinticinco kilómetros. Por el contrario, lo que se espera de un país moderno y que cree en la educación como herramienta privilegiada para la compensación de desigualdades sería hacer lo contrario: Completar la Educación Secundaria OBLIGATORIA en cada municipio y conseguir así, entre otras cosas, que esa etapa crítica del proceso educativo que es la adolescencia los alumnos la vivan en su entorno y en la mayor cercanía posible de sus familias. Es muy posible que en bastantes casos, la ratio de los cursos de la ESO en institutos rurales sea inferior a la de los de ciudades grandes. ¿Y qué? Aprovechemos esa circunstancia y trabajemos en los municipios pequeños con ratios inferiores para, como reconocen los expertos, facilitar así una enseñanza más personalizada y un aumento de la calidad. Compárense las ratios de Andalucía (de las últimas regiones en el informe PISA) con las de Finlandia (de las primeras). No estaríamos más que ejerciendo una necesaria acción compensatoria para la Andalucía rural y sus dificultades socioeconómicas.

No hay duda. La educación pública hoy en Andalucía es muchísimo mejor que la que había en la dictadura de Franco. No añoramos esta época en ningún aspecto y menos en el educativo. Pero entonces, en general, los alumnos permanecían en su pueblo-entorno durante la educación obligatoria (hasta los 14 años). Por ello resulta mucho más sorprendente – y lamentable – que hoy con el gobierno Chaves, en los pueblos pequeños se quite de su escuela y de su pueblo y de su entorno a niños con sólo 11 años. Esto no es avanzar ni modernizar Andalucía.

Ignacio García
Profesor de Secundaria y
Diputado de Izquierda Unida por Cádiz
en el Parlamento de Andalucía
EN EL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA

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